Entrevistas

Haydee Mera Colihuechún: “De la mapu vivimos, de la tierra, del ko”

Por CoRAMM. La lagmien Haydee Mera Colihuechún es presidenta de la Comunidad Indígena de Popoén, ubicada a 40 kilómetros al noroeste de Osorno, en la zona rural de la comuna de San Juan de la Costa, Provincia de Osorno, Región de Los Lagos. En 2021, esta comunidad fue afectada por la aplicación de pesticidas por la Forestal Anchile, lo que afectó la salud humana y medioambiental, movilizando a la comunidades Mapuche Williche del territorio que actualmente reivindican aproximadamente 500 hectáreas.

Nos recibe en su casa de trabajo, donde realiza la práctica de componedora de huesos y donde atiende a personas afectadas por distintos problemas de salud. Nos espera para almorzar y realizar la entrevista. .

¿Se puede presentar por favor?

Mari mari com pu che, soy Haydee Mera, soy dirigenta de la Comunidad Indígena de Popoen, comuna de San Juan de la Costa, soy Lawentufo y componedora de huesos y soy presidenta de mi comunidad de Popoén.

¿Cómo fue su crianza?

Mire, yo soy nacida y criada en el sector Popoén, me crié con mi madre, que era componedora, con mi abuela. Ella era médica, entonces sé mucho de la medicina ancestral, medicina cultural, porque la medicina de nosotros es una cultura. La medicina nosotros la preparamos para poder sanar a las personas, según las enfermedades que las personas tengan. Y yo soy componedora de huesos, porque mi madre me dejó ese don a mí. Yo veo a la persona con mi mano, solamente con mi mano. Yo paso mi mano y sé lo que tienes en tu cuerpo, sé dónde está la fractura, sé dónde está quebrado, sé cuándo el hombro está salido. Sé dónde el nervio ciático está pegado y hasta dónde está pegado. Todo eso lo sé yo, entonces ese don lo tengo yo en mi, ¿me entiende?

¿Usted lo aprendió de su madre?, ¿se lo transmitió en el diario vivir?, ¿y su madre lo aprendió de su abuela?

Fue de generación en generación. Mi abuela le enseñó a mi madre, y mi madre me enseñó a mí. Me dijo “tu vas a hacer la segunda huesera”, pero yo nunca lo había hecho, pero ¿sabe qué? No fue nada difícil, porque el don lo tenía. Y cuando la persona tiene ese don, tú arreglas una rodilla en dos tiempos. En dos tiempos arreglas un tobillo, no es difícil para nada, una muñeca, un codo, todo lo arreglas tú, en dos tiempos. E inclusive, cuando uno tiene ese don, es mucho más fácil aprender, porque el aprender significa que tú puedes aprender a arreglar un hueso, pero no vas a tener el don que tengo yo.

¿Nos puede contar un poco más?, ¿usted observaba a su madre cuando trabajaba?

Yo observaba mucho a mi madre cuando trabajaba. Hasta cierta edad, vivió mi abuela, después ella se fue a la Wenumapu, y después ya quedó mi mamita, y de ahí quedé yo, viviendo con ella y ella me enseñó esto a mí. Ella me dijo “tú vas a hacer lo que yo hago”, y tengo una nieta elegida, a la última de mi hijo, esa hace todo lo que yo hago y ella nunca me ha visto trabajar. Un día, llegó mi nieto, llegó cansado, y le dije “esta te va a hacer masaje” y se paró en el banquito, y sabe que ella hizo exactamente lo que yo hago, por eso se que es elegida. Tanteó toda la espalda así, y le dijo: “tienes inflamado, donde viniste mucho sentado” le dijo.

¿Usted desde qué edad se dedica a esto?

Desde los 10 años. Ahora salimos declaradas no más, salimos a la vista, como se dice. Desde el 2010, empezamos a ser vistos que trabajamos en esto. Desde el 2010, en el Cesfam de Puaucho, empezamos a tener reuniones y más reuniones, y empezamos a trabajar con el PEP, con la medicina, con la otra y con la medicina de nosotros, entonces ahí comenzó a complementarse. Y ahí empezamos a trabajar, porque de primera, nos querían hacer trabajar en los hospitales, y yo dije, “no, porque yo quiero trabajar en mi casa”, porque uno en su casa trabaja mejor, y tú haces las cosas bien, y por eso mucha gente que llega acá, yo lo sano, se sanan.


“Desde el 2010, en el Cesfam de Puaucho, empezamos a tener reuniones y más reuniones, y empezamos a trabajar con el PEP, con la medicina, con la otra y con la medicina de nosotros, entonces ahí comenzó a complementarse”.


¿Usted atiende a personas sólo de su comunidad o atiende a gente de afuera también?

No, para qué le digo, yo trabajo de Arica a Punta Arenas. Acá viene gente de Arica, de Viña, de Punta Arenas, de Cochrane, del sur de Chile, acá viene mucha gente.

¿Atiende gente mapuche y no mapuche?

Gente mapuche, no mapuche, de todo. Porque yo trabajo con la medicina, y yo no puedo tener escogidas a las personas para atender. Inclusive, yo trabajo hasta con los hemorroides, yo sé hacer remedio para eso, sé hacer remedio para la próstata, sé hacer remedio para la mujer cuando está enferma del útero.

¿Y para la preparación de los medicamentos?

Es conocimiento para la preparación de los medicamentos, las hierbas se buscan, porque por ejemplo, cuando tu tienes un susto pánico. El susto pánico se comienza cuando el niño es niño, después se crece, va al colegio y sigue con el susto. Después sos adulta, tienes 20 años, y te duele el pecho, te duele el corazón y tienes miedo. A todo, a todo le tienes miedo, eso es el susto pánico. El susto pánico desmaya a la persona, la mujer muere, o también el hombre puede estar con ataque, ese es el susto. Eso le hago remedio yo.

¿Eso se produce en la infancia?

Se produce en la infancia. Y así va creciendo el niño, y va teniendo desarrollo, cada vez más grande y más grande va la enfermedad, va aumentando.

¿Entonces las hierbas son parte fundamental de la medicina que usted practica?

Las hierbas son las que hoy día más sanan a la gente, porque hay hierba para los pulmones, para los riñones, hay hierba para la vejiga, para el riñón, hay hierba para todo.

Y esas hierbas hoy día, ¿están disponibles en el territorio?

Mira, a pesar de todo el daño que nosotros hemos tenido en el territorio, yo creo que en todos los territorios, porque las forestales están a lo largo de Chile, está invadido Chile de eucalipto. Y dónde están esas plantas exóticas, las plantas medicinales se están perdiendo, se están secando.

Ese es otro aspecto que queremos conversar con usted, porque además usted es dirigente en su comunidad indígena. ¿Desde cuándo ejerce ese rol y por qué quiso ser dirigente de su comunidad?

Decidí ser dirigenta de mi comunidad porque hay mucha gente que está en mi comunidad, pero no hay gente que tenga, como le dijera yo, un desarrollo más, de cómo saber dirigirse a la gente, o dirigirse a una reunión, entiende, porque hemos tenido reuniones “fuertes” y no hay personas con personalidad para hacer eso, y si hay personas con personalidad, tienen vergüenza enfrentar. Yo le digo que no deben tener vergüenza. Tienen que tratar de tener personalidad para tener que enfrentar las cosas. Nosotros nos han envenenado aquí, nos han envenenado ya dos veces.

¿Nos puede contar un poco más, respecto de esos daños que ha habido en su territorio?

Aquí hemos tenido cualquier daño, como en todos los territorios. Popoén no es solo, aquí en todas partes hay daño de las forestales, de la forestal Anchile, se colocan otro nombre, o se venden, o se traspasan, pero son las mismas, aquí no hay ninguno que sea otro más, son los mismos, que se cambian de nombre no más. Y todo lo que hacen es cambiar de nombre, para decir, “No, la forestal Anchile ya no trabaja aquí, ya no manda aquí, son otros los que están mandando aquí, es otro dueño”, pero no es así, son los mismos. Y eso es lo que tenemos que tener mucho cuidado, nosotros como Mapuche Williche del sector. Aquí, la primera vez que llegó la forestal Anchile en el año 90, al sector Popoén, ¿qué hizo? Plantaron y fumigaron por avión, y ¿qué pasó con esa fumigación con avión? Nos mataron todas las plantas medicinales, nos mataron todas las plantas frutales, los huertos, las chacras, todo se fue a las pailas, porque ellos no se fijan que están fumigando con viento, ¿me entiende? Jodieron al pobre no más y listo. Y eso es lo que pasó aquí en Popoen.


“Aquí la primera vez que llegó la forestal Anchile el año 90, al sector Popoén. ¿Qué hizo? Plantaron y fumigaron por avión, y ¿qué pasó con esa fumigación con avión? Nos mataron todas las plantas medicinales, nos mataron todas las plantas frutales, los huertos, las chacras…”


Después fumigaron el agua, el rico que tenía, el Tomás Erber, tenía un fundo, la empresa Anchile lo compró, fumigó y cultivó para sembrar, y fumigó el agua. ¿Qué pasó con eso? También nos quemaron todos los huertos, todo. Ese año, fue hace 3 años atrás, no comimos nada. No tuvimos una papa para echarle a la olla, no tuvimos una arveja para comer, no tuvimos invernadero para comer una verdura, los pollos murieron, se enfermaron las gentes, se enfermaron de la guata todos.

¿Hubo algún proceso judicial?

Si, hubo un proceso judicial y estamos todavía en juicio. Y nosotros no vamos a dar nuestro brazo a torcer, ni llorando, porque ya está bueno ya, el abuso que ellos hacen. Son una gente mentirosa, nos ofrecieron agua, ninguna cosa cumplen, todo ofrecen y nada cumple. En todos los territorios andan mintiendo y ninguna cosa cumplen. Por eso es que yo lo digo. Jamás me voy a agachar para decir esto. A nosotros nos ofrecieron agua, trajeron un ariete, a un caballero de Temuco, los fierros están ahí, y nunca hubo una instalación, jamás, ¿dónde está la instalación?, en ninguna parte.

¿Tampoco hubo una compensación económica por el daño?

Tampoco hubo una compensación económica, nada. Imagínese perder 7 u 8 sacos de papas sembrados. ¿Usted cree que no es pérdida para un pobre? Si, es pérdida. Toda la fruta que yo tenía en mi huerta, mis frambuesas, todas se secaron. Esas cosas son platas de nosotros, porque de eso vivimos, de eso comimos, de la mapu vivimos, de la tierra, del ko, del agua, esa es la vida de nosotros. De la vida y del ser de la persona. ¿Y de dónde vamos a vivir nosotros, si no tenemos la vida y el ser?, ¿del agua y del mapu, la tierra?

Señora Haydee, ¿cómo se movilizaron las mujeres cuando ocurrieron estos hechos?

Nos unimos. Todas las mujeres nos unimos, fuimos a médico. Llamamos a la ñañita Martina que está presente, ella nos ayudó mucho en ese proceso, y le agradezco hasta el día de hoy a la ñaña Martina, porque estuvo en todo ese proceso difícil conmigo. Nosotros pasamos mucha penuria aquí. Eran todos pagados los que venían, sabe que venía desde la Seremi de Osorno o de Puerto Montt. Sabe que fue a sacar muestra del estanque de agua. “Tiene cloro, por eso es que está mala el agua”. Yo le dije: ¿Cómo va a tener cloro el agua del estanque si nosotros no tenemos cloro en el agua?. Usted tiene que sacar muestra del río señorita, si tiene que hacer su pega, hágala bien, y si no, no la haga ná”, le dije. “Déjela hasta ahí no más”.

¿Eso era para levantamiento de evidencia?

Pero que evidencia iba a sacar del estanque, ¡nada!

Y en este camino de denuncia, ¿cuáles han sido los logros que han podido concretar?

Mira, el logro que pudimos concretar, tenemos algo avanzado. Fue que nosotros fuimos a Osorno a investigar, porque esta gente no sacó ningún permiso para fumigar, no sacó ningún permiso por el terreno agrícola. El terreno agrícola no se puede llegar y plantar de la noche a la mañana, porque hay un proceso que tiene que pasar a forestal, tampoco lo pasaron.


“Mira, el logro que pudimos concretar, tenemos algo avanzado. Fue que nosotros fuimos a Osorno a investigar, porque esta gente no sacó ningún permiso para fumigar, no sacó ningún permiso por el terreno agrícola”.


Entonces de ese proceso buscamos los ancestros de ese fundo, de los títulos de merced que son títulos antiguos cierto? El título del abuelo de mi esposo, el tatarabuelo, él es el dueño arriba.

¿Y tiene título de merced?

Si, Antonio Huinchadale es el dueño ahí, y ya está todo en carpeta, está todo listo. Y eso está todo allá en la Conadi, y la naña Emilia, el otro día cuando tuvimos reunión con ella, dijo que ya lo están trabajando, que lo van a empezar a trabajar pronto.

Entonces, ustedes como comunidad ¿están iniciando un proceso de recuperación?, ¿nos puede contar de qué se trata este proceso?

Proceso de recuperación de la tierra, porque nosotros estamos invadidos acá, es del abuelo de mi marido esta tierra, esto de aquí. Entonces esto está en proceso de recuperación, pero va a ser más lento que el otro.

¿Cuál otro?

El otro fundo, que era de Tomás Erber. Ese era del abuelo de…porque antes engañaban a la gente. Le decían: “Te doy un saco de harina y tú me das tu tierra”, y así pasó con mucha gente, que quedó sin tierra, que les usurparon las tierras. La usurpación de tierras ocurrió siempre, porque llegaron los colonos, llegaron los de la guerra, llegaron los gringos acá, llegaron a tomarse los terrenos, los terrenos mapuche. Los Mapuche tenían harta tierra, hectáreas de tierra, pero lamentablemente, los colonos son más vivos que los trabajadores y ahí los quitaron. Así sucedió.

Para este proceso de reivindicación, ¿han tenido apoyo de autoridades, asesorías?

Si, si hemos tenido asesoría. Por eso, si no hubiésemos tenido apoyo, no hubiésemos tenido los documentos en mano. Los documentos para sacarlo cuestan mucho, no es fácil. Los documentos para sacar de las personas que eran de antes, no es fácil. Hay que ir a Santiago, hay que volver. Hay que hacer, es un proceso.

Y toda esta documentación, ¿ustedes lograron reunir y armar esta carpeta?

Si, fueron muchas reuniones, muchas cosas, no fue fácil. Fue un proceso.

Tienen presentada su carpeta, y ahora, ¿qué viene en esta etapa?

En este proceso ya va avanzando para poder tomar la reivindicación de estas tierras, y una vez que se avance, se va a hacer, pero nosotros también tenemos que hacer una rogativa allá arriba, y lo vamos a hacer, eso también lo vamos a hacer ahí.

¿Las ceremonias mapuche se practican en esta comunidad?

Si, acá nosotros hacemos Wetripantu, invitamos bandas muy buenas para el Wetripantu, se canta, se hace una conversación, el Wetripantu, es el año nuevo mapuche, ¿me entiende? El año nuevo mapuche es una cosa muy linda, nosotros lo que hacemos, es una cosa creativa, muy bonito, se hace un Esco, se prepara con la banda, se entra a la sede social, se hace un cumillay, es muy bonito. Se hace una comida de todo, para todos y se toca la banda mapuche toda la noche, hasta las 12, la una, las dos de la mañana, el que quiera, hasta esa hora están los músicos, es sanamente, no es con trago ni nada.

Esa ceremonia, ¿la desarrollan en un lugar sagrado?

Mira, como llueve, siempre lo hemos hecho en la sede, en ese plancito que hay ahí. Ahí hacemos eso. Porque eso fue ceremonial antes, ese plan ahí. Esa era de Juan Huisca esa tierra antes. Entonces don Juan Huisca cedió esa parte, a la señora Marta Catalán, esa parte ahí. Cuando ya los viejitos estaban, ellos cedieron esa tierra y nosotros nos tomamos esa parte para hacer la ceremonia y después el cumillay lo hacemos en la sede, pero hacemos Wetripantu, porque no queremos perder nuestra tradición.

Señora Haydee y volviendo un poco atrás, de la tramitación, ¿cuántos años llevan ustedes en este proceso?

Muchos años, mucho tiempo. Hemos tramitado, hemos hecho una y otra cosa para poder lograr el objetivo que nosotros queremos lograr, de poder tener una recuperación acá, y no tener que estar tan invadido de estos eucaliptus, que enferma esto, enferma de verdad. Imagínese, esa cosecha que ellos hacen acá al frente, toda la noche esa máquina anda, no te deja dormir, no te deja descansar, ninguna cosa, ese ruido.


“Hemos tramitado, hemos hecho una y otra cosa para poder lograr el objetivo que nosotros queremos lograr, de poder tener una recuperación acá, y no tener que estar tan invadido de estos eucaliptus, que enferma esto, enferma de verdad”.


Y una vez que cosechan, ¿vuelven a plantar?

Claro, una vez que se cosecharon, amontonaron, dejaron toda la mugrería ahí, después llegan y vuelven a plantar otra vez. Y ese árbol vuelve a crecer otra vez. Por eso es que hemos tenido tanto daño.

¿Cuál es el impacto de ese daño en la vida cotidiana de las personas?

Imagínese nosotros vivimos en un terreno chiquito, criamos ovejas, criamos animalitos, todas esas cosas criamos, ¿ellos qué es el daño que hacen? Se llena de mugre ese predio, llega el león, se come todas las ovejas, las mata y ni las come.

¿Eso ha ocurrido acá?

Pero si a mi me mataron mis ovejas, 24 ovejas mató la leona parida, y los animales que mueren en la zanja, porque para que a ellos no les roben la leña, ellos hacen zanjas, con la máquina, hacen tremendos hoyos con la máquina, de 4 metros y ahí caen los animales y mueren.

¿Y esos daños no los pagan?

Esos no los paga nadie. Entonces ellos llegan y cortan camino, y cortan eso, los pasos, los portones, con las máquinas, ¿y quien tiene los daños? La gente, porque nosotros no tenemos un terreno grande para criar, entonces los animales pasan para la forestal y ahí mueren.

¿Y los riesgos también hoy día con los incendios forestales también?

Claro. Claro que sí.

¿Este verano tuvimos varios episodios?

Varios episodios que fueron graves también. Y eso menos mal que en Popoén no ha pasado, pero nunca está libre uno de nada. Nosotros siempre vamos a estar preocupados. En la noche cuando ladran los perros, pasa un avión. Porque el otro día andaba un dron aquí en la noche. Todas esas cosas, uno no sabe qué andan haciendo, hay que tener cuidado. O lanzan un fuego, se quema. Hay que levantarse cuando ladran los perros, porque los perros ven eso, nosotros vimos eso, era un dron, andaba con una lucecita, pasaba para allá y volvía.

¿Entonces es algo habitual?

No, no es habitual. Pero siempre ha pasado.

¿Y esos son movimientos de las forestales?

Yo creo que sí.

Señora Haydee, para ir cerrando nuestra entrevista. ¿Cuál cree usted que es el rol de la mujer Mapuche respecto del rol de la naturaleza?

El rol de la mujer Mapuche es el cuidado de las plantas medicinales, lo más que tenemos que proteger nosotras, es la planta medicinal, y el ko que es el agua, tenemos que proteger, mucho. La poca agua que nos queda, tenemos que protegerla mucho. Porque sin el agua, tú no vives. ¿Qué te da el agua? El agua te da todo. Y eso tiene que proteger, la mujer Mapuche y la mujer Mapuche que trabaja con la medicina. Acá habemos muchas mujeres que trabajamos con la medicina. Y la medicina es escasa, hay que buscarla, y no solamente acá, porque acá no hay. Hay que salir a buscar a la cordillera a buscar.


“El rol de la mujer Mapuche es el cuidado de las plantas medicinales, lo más que tenemos que proteger nosotras, es la planta medicinal, y el ko que es el agua, tenemos que proteger, mucho. La poca agua que nos queda, tenemos que protegerla mucho. Porque sin el agua, tú no vives. ¿Qué te da el agua? El agua te da todo”.


¿Qué les quisiera transmitir usted a las mujeres Mapuche de las próximas generaciones?

Lo único que quiero decirle a las chicas, a las renueva Mapuche, que son mujeres Mapuche, jóvenes Mapuche, que nunca se olviden de su legado, de sus antepasados, porque ellas saben, ellas vivieron con sus mamás, vivieron con la abuela, vivieron con el abuelo, y eso tienen ellas que no perderlo, no perder esa visión que ellas tienen y que sean unas mujeres Mapuche de verdad, trabajadoras, porque la mujer Mapuche es muy trabajadora.

Muchas gracias señora Haydee, ¿no sé si quiera decirnos algo más?

Dar las gracias por la entrevista que me vinieron a hacer en mi casa.

 

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